En esta oportunidad comparto tres reglas sencillas que todo anfitrión debe cumplir siempre para garantizar la calidad de su alojamiento.
Regla #1
Comodidad como en casa.
No importa si tu alojamiento tiene la mejor vista o está rodeado de una interminable ciudad. Los huéspedes lo reservaron para estar cómodos y pasarán muchas horas allí aunque el destino los invite a salir a recorrer el entorno. Deben sentirse siempre como en casa, así que asegúrate de que cuenten con todos los elementos que ofrece tu lugar. Sin importar si es solo una cama, o un cuarto, un departamento o una casa completa, cuida que la cama sea cómoda. Si tu lugar incluye cocina, procura que todos los elementos básicos estén disponibles: sal, pimienta, aceite, utensilios, ollas, etc. Lo mismo en el baño, no escatimes en elementos de higiene como jabón, papel higiénico o shampoo.
Regla #2
El Airbnb siempre debe limpiarse a fondo.
A medida que recibas huéspedes notarás que algunos dejan el lugar en mejores condiciones que otros. Sin importar qué tan limpio y ordenado se vea, jamás debes asumir que se puede evitar la limpieza. Revisa que los utensilios estén bien lavados. Muchas veces los huéspedes limpian todo a las apuradas antes de salir para dejar una mejor imagen. Cuidado, pueden quedar artículos sucios guardados y ser una sorpresa desagradable para tus próximos invitados.
Regla #3
No des nada por sabido.
Prepara una guía con recomendaciones para usar tu lugar. No creas que las cosas son obvias. Muchos huéspedes extranjeros están acostumbrados a otro tipo de elementos en las viviendas o no conocen el funcionamiento de todos los aparatos. Explica cómo funcionan todos los servicios (agua, electricidad, gas, internet) y verifica que los huéspedes puedan utilizarlos. Un pequeño descuido puede generar graves problemas y arruinar la estadía de tus invitados y la calificación de tu anuncio.
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