Las nuevas plataformas de alojamiento a través internet tomaron por asalto el mercado turístico en la Argentina y comienzan a cambiar las reglas del juego que se mantenían vigentes desde hace décadas. En Bariloche, como en toda la cordillera, el fenómeno mediante el cual un turista puede contactarse con alguien que tiene un espacio libre en su casa para dormir está creciendo rápidamente. Bariloche es la segunda ciudad del país con más propiedades anotadas en el sistema: unas 2.000 unidades. La primera es Buenos Aires con aproximadamente 10 mil.
Pero a tal punto preocupa a los empresarios barilochenses esta realidad que el municipio local envió cartas documento a Airbnb y a Booking.com (página de hoteles) intimándolos a que solo incluyan en sus páginas establecimientos inscriptos legalmente. En otras palabras, que paguen impuestos tales como el IVA y se ajusten a una normativa sanitaria y estructural, como hacen los hoteleros tradicionales. Es conflicto es claro: los administradores de hoteles, hospedajes y complejos de cabañas se quejan de que los “particulares” no tienen las mismas obligaciones haciendo su negocio más lucrativo y sencillo.
Pero no todos en Bariloche están escandalizados. “El uso de estas nuevas formas de viajar son impuestas por los mismos turistas. El mercado se impone. Bariloche tiene que buscar formas de darle un marco legal a esta actividad. Las cartas documento no harán efecto. Son acuerdos entre particulares previstos en el Código Civil. La fiscalización y un nuevo marco normativo ayudaría a blanquear esta nueva forma de hacer turismo”, señala Daniel Gonzalez, concejal del Pro.
Pero a tal punto preocupa a los empresarios barilochenses esta realidad que el municipio local envió cartas documento a Airbnb y a Booking.com (página de hoteles) intimándolos a que solo incluyan en sus páginas establecimientos inscriptos legalmente. En otras palabras, que paguen impuestos tales como el IVA y se ajusten a una normativa sanitaria y estructural, como hacen los hoteleros tradicionales. Es conflicto es claro: los administradores de hoteles, hospedajes y complejos de cabañas se quejan de que los “particulares” no tienen las mismas obligaciones haciendo su negocio más lucrativo y sencillo.
Pero no todos en Bariloche están escandalizados. “El uso de estas nuevas formas de viajar son impuestas por los mismos turistas. El mercado se impone. Bariloche tiene que buscar formas de darle un marco legal a esta actividad. Las cartas documento no harán efecto. Son acuerdos entre particulares previstos en el Código Civil. La fiscalización y un nuevo marco normativo ayudaría a blanquear esta nueva forma de hacer turismo”, señala Daniel Gonzalez, concejal del Pro.
Pero el conflicto está abierto. Y no sólo se da en Bariloche, sino que se replica en casi todas las grandes ciudades y destinos turísticos del interior del país.
Fuente: Clarín
Fuente: Clarín

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